lunes, 19 de diciembre de 2011

El Manifestante, personaje del año 2011 para TIME

Traducción del artículo "El Personaje del Año (Introducción)". Por Rick Stengel. Director de TIME.
Publicado en la revista TIME el 14 de diciembre de 2011.



El Manifestante: "Desde la primavera árabe hasta Atenas,
desde Occupy Wall Street hasta Moscú".
La Historia a menudo sólo aparece cuando se revisa con perspectiva. Los hechos sólo son significativos cuando se echa la mirada atrás. Nadie pudo imaginar que un vendedor de frutas tunecino inmolado en una plaza pública, difícilmente localizable en un mapa, provocaría las protestas que derrocarían a dictadores de Túnez, Egipto y Libia y agitase los regímenes de Siria, Yemen y Bahrein. O que ese espíritu de disentimiento estimularía a los mejicanos a levantarse contra el terror de los cárteles de la droga, a los griegos a manifestarse contra líderes irresponsables, a los norteamericanos a ocupar espacios públicos para protestar contra los salarios injustos, y a los rusos a organizarse contra una autocracia corrupta. Las manifestaciones se han producido en países con una población total de 3.000 millones de personas, y la palabra manifestación ha aparecido en periódicos y prensa digital más este pasado año que en cualquier otro momento histórico.

¿Hay un punto de inflexión global a causa de la frustración? En todas partes, al parecer, la gente ha dicho que ya es suficiente. La gente ha pensado de otro modo, han reivindicado. No se han desesperado, incluso cuando las respuestas venían en forma de nubes de gas lacrimógeno o de lluvia de balas. Han personificado, literalmente, la idea por la que las acciones individuales pueden traer cambios colectivos y colosales. Aunque se ha entendido de forma diferente en diferentes lugares, la idea de democracia estaba presente en cada acto. El origen de la palabra democracia es “demos”, “pueblo”, y el significado de democracia es “gobierno del pueblo”. Lo han practicado no en las urnas sino en las calles. Estados Unidos es una nación nacida de las protestas, y la protesta es, en ciertos aspectos, el código fuente de la democracia (y una muestra de su falta).

Las manifestaciones han marcado el crecimiento de una nueva generación. En Egipto el 60% de la población tiene menos de 25 años. Aunque la tecnología ha sido importante, esta no ha sido una revolución tecnológica. Las redes sociales no fueron la causa de estos movimientos, sino que los han mantenido vivos y conectados. La tecnología nos permitió verlas y diseminaron el virus de la protesta, pero no ha sido una revolución con cables. Ha sido una revolución humana, de corazones y mentes, la más antigua tecnología de todas las que existen.

Este año en todas partes la gente se ha quejado por el fracaso del liderazgo tradicional y por la irresponsabilidad de las instituciones. Los políticos no ven más allá de las próximas elecciones y se niegan a tomar decisiones difíciles. Esta es una de las razones por las que no elegimos a un individuo este año. El liderazgo ha venido desde la base de la pirámide, no desde la cumbre. Por captar y poner de relieve un sentimiento global de incansable esperanza, por dar un vuelco a gobiernos y a la sabiduría convencional, por combinar las técnicas más antiguas con las más modernas tecnologías para iluminar la dignidad humana y, finalmente, por llevar al planeta a una más democrática aunque a veces más peligrosa senda para el siglo XXI, el Manifestante es el Personaje del Año 2011 para la revista TIME.



sábado, 10 de diciembre de 2011

"Con eso no es suficiente"

A pesar de estar en contra de los recortes, mucha de la gente con la que hablo tienen incrustado en sus cabezas que son necesarios para salir de la crisis. Y para reducir la deuda sólo se puede recortar el gasto, según ellos. Están lobotomizados por el pensamiento único y los dogmas repetidos hasta la saciedad.
Cuando les hablas de que hay mucho dinero que no se paga porque la gente se los lleva por ejemplo a los paraísos fiscales, que las grandes empresas y las grandes fortunas son las culpables del 72% del fraude fiscal o les ofreces argumentos similares, la respuesta de todos (casi instintiva y con cara de resignación) es la misma: ya, pero con eso no hay suficiente, hay que recortar.

Vamos a ver si es suficiente o no.

La Gestha (el sindicato mayoritario de Técnicos del Ministerio de Hacienda) valora en unos 90.000 millones de euros lo que se deja de recaudar por fraude fiscal[1]. Dicen también que si combatiéramos el fraude como la media europea (o sea, sin llegar a recuperar el 100%, pero algo más que ahora), el Estado tendría unos ingresos adicionales de 38.000 millones. En Cataluña, donde más fraude hay, se recaudarían 16.000 millones. El President de la Generalitat quiere hacer unos recortes de 2.700 millones de euros. Cabe que recordar que esos 16.000 millones son cada año, una cantidad muy por encima de lo que quiere recortar Mas este año.

Reflexión instintiva, inmediata, de los neoliberales de pie de calle (muchos no saben que lo son): “Ya, pero si perseguimos el fraude de las grandes empresas y de las grandes fortunas, el dinero se irá de aquí”. Digo yo que de qué sirve que estén “aquí”, si no pagan impuestos porque el dinero en realidad está “allí”.

Si repasamos el currículum del presidente del Banco Santander, Emilio Botín, veremos que hace poco ha pagado 200 millones de euros en impuestos (nada más y nada menos) porque se había olvidado de que tenía una cuenta secreta en un paraíso fiscal (sí que era secreta, sí)[2]. Por cierto que el pago ha sido “voluntario”, tras un aviso de Hacienda que no hace al resto de los ciudadanos. Si lo que ha pagado voluntariamente es esa cantidad, habría que ver cuánto en realidad tendría que aflojar. Pero volviendo al tema de los defraudadores que huirían de España si se les persigue. Que yo sepa ni este señor ni su empresa se han ido de España. Al contrario, le han premiado con un indulto a su mano derecha, Alfredo Sáenz, que fue condenado por el Tribunal Supremo este mismo año 2011 a una pena de cárcel e inhabilitación de su cargo[3].

Las estadísticas son muy frías en sí mismas. Pero nos pueden servir para enmarcar y como argumento en contra de lo que piensan la gente de nuestro entorno. Aún así me temo que nos seguirán mirando con cara de pasmo. El “no hay otra forma de salir que no sea recortando”, me temo que seguirá correteando por sus neuronas más inconscientes. El descubrimiento de Goebbels sigue siendo verdad, “una mentira mil veces repetida se transforma en verdad”. Pero no dejemos de informar para poder convencer.

Esta entrevista a Manuel Redal, de la Gestha, deja claro que si no se persigue más el fraude fiscal en paraísos fiscales es porque no hay voluntad de hacerlo. Es lo que ya sabemos, pero dicho por un funcionario público:




[1] “El 72% del fraude fiscal lo hacen grandes empresas”. http://www.gestha.es/?seccion=actualidad&num=221. GESTHA. Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda. 2 de diciembre de 2011.
[2] “La riqueza secreta de un banquero”. http://elpanaldeduowen.blogspot.com/2011/09/la-prensa-internacional-si-habla-del.html. Traducción de un artículo del New York Times fechado el 20 de septiembre de 2011.
[3] “El Gobierno indulta a Alfredo Sáenz” http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/25/economia/1322222115.html. El Mundo. 25 de noviembre de 2011.


Estados Unidos tiene la mejor sanidad del mundo (¡jua!)

Los argumentos más habituales para justificar los recortes en la sanidad pública son su poca eficiencia y su alto coste comparado con la sanidad privada. Esto es lo que ha calado en ciertos sectores de la sociedad y que no es difícil oír en boca de ciudadanos de a pie. Vamos a ver cómo estos argumentos son rotundamente falsos con unos pocos argumentos objetivos.

El caso de Estados Unidos es especialmente significativo y merece la pena revisarlo. Es el paradigma de país desarrollado con un sistema de financiación privada único en el mundo. Más desarrollados que ellos en ese aspecto no hay nadie. Veamos cómo les va.

En esta página se pueden ver unos datos muy interesantes*. Por ejemplo, se puede ver el gasto en salud (en porcentaje de PIB) de todos los países del mundo:


Estados Unidos es el segundo país del mundo que más porcentaje del PIB dedica a sanidad tanto pública como privada (el primero es Malta). Es lo que dice el mapa de arriba, por eso está tan oscuro. Mientras que Estados Unidos gasta el 16% de su PIB, España gasta el 9,7%. Eso quiere decir simplemente que del dinero total del país, los ciudadanos de Estados Unidos gastan un 60% más en el cuidado de su salud. Este modelo de sanidad privada es claramente ineficiente porque usa más dinero recursos para conseguir sus objetivos.

Uno puede pensar que sí, que gastan más, pero que tienen la mejor sanidad del mundo. Veamos ahora la calidad de la sanidad de Estados Unidos. La tasa de mortalidad infantil es un buen indicador del nivel de salud de un país. Según los datos de la web, Estados Unidos se codea en este ámbito con países como Hungría, Bielorrusia y Nueva Caledonia. Su tasa es de 6,1 muertes por cada 1000 nacimientos normales. En España la tasa de mortalidad infantil está en 3,4. Un bebé que nace en Estados Unidos tiene casi el doble de probabilidades de morir. En España la tasa es inferior incluso a las de Finlandia, Alemania, Francia y Noruega.

La imagen que tenemos de la sanidad de Estados Unidos está extremadamente mediatizada por las informaciones puntuales que nos llegan, las películas y las series. Sólo sabemos que el famoso de turno se ha ido a operar de una enfermedad incurable a las américas (de lo que no hablan es de la factura) y vemos en la tele grandes y modernísimos hospitales y ambulancias que parecen naves espaciales. La realidad es otra para el que no es millonario (el 99%).

Hay más datos interesantes. Estados Unidos está por debajo de España en número de camas de hospital por habitante y en densidad de médicos por habitante, y además está muy por encima en la tasa de mortalidad materna (la de Estados Unidos es 4 veces más alta, un escándalo) y en obesidad en adultos (el doble). En esperanza de vida, que es una medida general de la calidad de vida de un país, España está en el puesto 12 del mundo, mientras que Estados Unidos está en el 37, siguiéndole de cerca Taiwán y Panamá.

Todo un negocio. Se gastan más para obtener menos. El negocio de la sanidad privada no está pensado para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos sino para mejorar los ingresos de las grandes empresas sanitarias privadas. Ellos saben que todos los ciudadanos necesitamos servicios de salud. Todos sin excepción. Hay gente a la que no le gustan las bebidas con gas y no las compra. Coca-Cola nunca hará negocio con ellos por muchas campañas publicitarias estupendísimas que hagan. Pero todos los ciudadanos, absolutamente todos, necesitamos ir al médico. Si pudieran privatizar un bien tan fundamental como el agua que bebemos también lo harían. ¡Ay qué tontos, que ya lo han hecho!

Ni desde el punto de vista económico ni desde el de calidad, la sanidad privada supera a la pública. Desde el punto de vista de la justicia social tampoco. Si en España vamos por la senda de la privatización, la consecuencia directa es que tendremos una sanidad de peor calidad, aumentará su gasto y podremos invertir menos en otros sectores como la educación, los servicios sociales, la investigación, las pensiones... ¿De verdad queremos ir por ahí?

A la vista de este análisis, la estrategia de Mas, Cospedal, Rajoy y compañía es clarísima: hay que desviar el gasto público (que es lo que nos exigen los "mercados", es decir, los bancos, agencias de calificación y otros) al sector privado. De esta forma el sector privado tendrá acceso a nuevo dinero, fresco y fácil (no hay que olvidar que todos necesitamos sanidad). Y señores de lo privado, les obsequiamos además con otro regalo: la sociedad gastará más dinero con vosotros de lo que gasta actualmente. Es cierto que la calidad empeorará, pero no os preocupéis, nosotros ya nos hemos encargado de convencer a la sociedad de lo contrario. Y en ello seguimos cada vez con más fuerza.

Recomendamos este vídeo de David Hall, Director de la Unidad de Investigación Internacional de los Servicios Públicos de la Universidad de Greenwich, sobre la inversión pública y su efecto en la sociedad y en la economía. Él lo explica mucho mejor que nosotros:


* Quien tenga dudas del origen de los datos de la página web en la que nos basamos, debe saber que son datos de la Central Intelligence Agency (sí, la CIA), organismo poco sospechoso de maquillarlos en contra de Estados Unidos. Hay otra fuente también poco sospechosa, el Banco Mundial, que coincide con las estadísticas analizadas en este artículo.

Artículo de interés para entender por qué la sanidad en Estados Unidos es más cara: "Todo lo que puede ir mal, va mal: sanidad en Estados Unidos". http://www.perspectivaciudadana.com/contenido.php?itemid=29948. Perspectiva Ciudadana. 17 de julio de 2009.